El turismo en el pasado, una reivindicación del presente

Realizar investigaciones en diversos sectores a nivel mundial, siempre ha sido tarea de los científicos en cualquiera de los ámbitos, aunque para los científicos sociales el sector turismo es más visto como moda que como objeto de estudio a pesar de todo  el impacto ambiental y cultural al que ha dado pie a nivel mundial desde siempre, con lo cual podría justificar una verdadera y sustentada investigación.  

En la actualidad el sector turismo se ha convertido en una de las ramas más relevantes en el sector servicio bajo un constante y acelerado crecimiento por lo que no se hace necesario que las empresas de dicho sector tengan que hacer cada día una oración a fray Leopoldo para que sus empresas tengan un alto rendimiento.

Según las estadísticas, para el año 1995 unos 3.7 billones de dólares; es decir, millones de millones se generaron a nivel mundial generando 204 millones de empleos o lo que se traduce como el 10.6 % de lo que se conoce como fuerza de trabajo a nivel mundial. 

Dichos ingresos representaron alrededor del 8 % de todas las exportaciones de bienes en el planeta, además de un tercio del comercio de servicios. Así mismo, esta actividad tomó para sí un 10.7 % del total del capital que se invirtió, más el 6.9 % de todo el gasto público mundial. Y eso solo fue en el año 1995, pues para el año 2000 se incrementó al doble, es decir a 567.400.000 personas que hicieron viajes de turismo, por lo que se estima que sobrepasará los 937 millones de personas para años siguientes.

Conservación mundial y turismo

Aunque el auge del turismo requiere de grandes infraestructuras y servicios complejos, esta actividad no ha contado con una buena planificación siendo esta la razón por la que en su desarrollo solo ha llevado hasta ahora deterioro al medio ambiente, tanto social como natural.

El turismo ha transformado el aspecto inicial de un sinnúmero de zonas turísticas, en donde ha generado terribles trastornos en la ecología, como destrucción de los ecosistemas, la disminución de la calidad y cantidad de agua, la contaminación y el empobrecimiento de los suelos, la extinción de una invaluable cantidad de especies de la fauna, así como la afectación severa de la flora.

Una ilimitada depredación en el sector pesquero y con ello la contaminación del mar; ello sin mencionar, que hasta ahora se ha comportado como una actividad desintegradora de las actividades económicas cuyo origen es tradicional, la aculturación, un gran margen de migración acompañados de un fenómeno de crecimiento poblacional y urbano de forma desordenada, donde se carece de servicios públicos, entre otros.

Con el tiempo el sistema que se había manejado de manera tradicional, es decir:  “avión, hotel, playa”, mostró desde la década de los 80 diversos síntomas de agotamiento y con ello gran muestra de crisis con lo que los grandes centros turísticos comenzaron su descenso, agonía y decadencia y ello puede ser aun observado en diversas zonas del mediterráneo europeo.